Hola gente, hoy no vengo en avisarles que tengo nuevo dibujo. No, llevo más de dos meses sin tomar lápiz ni papel, ni siquiera para esbozar garabatos de figuras. Nada de eso. No me busqué estar así, viviendo un amor que sólo acabó en un completo desastre, las discusiones, el desprecio por un corazón que sólo te corresponde con sarcasmos. Yo que dejé muchas cosas de lado para escucharla, aconsejarla cuando fuese necesario, hasta sacrifiqué parte de mis estudios por salvar la relación, ¿pero qué provecho saqué de eso, será que me presté para un cruel juego suyo? Pienso que sí, y mi convicción al respecto es firme e indeclinable. Derramé muchas lágrimas ennegrecidas por un corazón que, en palabras de Niki Lauda (ex piloto de carreras, sí, el que se salvó de morir quemado), no merece ni un ápice de espacio en mis recuerdos.
Un mensaje en este dibujo ([link] me hizo reflexionar al respecto. Si sólo la paso mal con ella, si su sarcasmo y terquedad hacen de ella un muro alto y casi impenetrable, tolerar sus bruscos cambios de humor y sus celos rabiosos de posesividad, había que llegar a un alto al fuego. Sí señores, así fue ese amor, una horrenda y dantesca guerra fratricida entre ella y yo, y recientemente disparé la última bala.
Como todos, creo que tengo derecho a una cuota de felicidad en la vida. ¿Acaso iba a ser feliz entre ese tormento de celos y mal humor de su parte? Reconozco que me equivoqué y le fallé en pocas ocasiones, pero fueron por detalles banales.
Como les dije, disparé la última bala. Le dije, más resuelto que nunca, que lo nuestro se acabó, no siento nada por ella. Desde entonces he tenido que luchar, desde las abismales esquinas de mi ser, contra sus recuerdos, su presencia, aun si he de perder el sueño, aun si debo ser tan destructor como un trueno contra mí mismo, aun si he de tocar fondo, mi palabra es esa: Acabar con su recuerdo de una jodida vez y para siempre.
Hoy es mi tiempo, mi oportunidad de intentar enmendar el camino. Tendré que vencer a mi pereza, mi desorden, mi poca perseverancia, y a muchos otros demonios y "bemoles" míos. Pero la tristeza y el miedo no lo harán, quiero probar cosas nuevas, reír a destajo, no privarme de los sabores de la vida. Y en cierta medida, se me revela lo que pregonaba en mi obra "Ma volonté...", voy a fundirme en abrazos de oro con mi libertad. Y esta libertad mía, debo vivirla a mi manera, este punto de inflexión será a mi favor. Debo hacerlo tan implacablemente como un trueno, y debo vivirlo a pleno.







